En esta alocución dedicada al invierno, comenzaremos con un juego.

Te invito a reproducirlo, por ejemplo,  en tu casa. Haremos una cadena de palabras evocadas a partir de (no vale detenerse a pensar; ha de ser espontáneo, lúdico, divertido): “Invierno”.

Frío. Nieve. Blanco. Color. Oscuro. Abrigo. Calor. Casa. Fuego. Leña. Sopa. Caldo. Verde. Hoja. Acelga. Verdura. Comer. Beber. Taza. Tazón. Desayuno. Comida. Cuchara. Cuchillo. Carne. Pescado. Mar. Azul. Agua. Clara. Espuma. Sirenita. Cuento. Fábula. Reunión. Acuerdo. Amistad. Compañía. Cálido. Gustoso. Acurrucar. Manta. Suave. Duro. Madera. Papel. Escribir. Hablar. Reír. Disfrutar…

El recogimiento al que invita esta época fría es muy propicio para estas cosas. Días cortos y noches largas,  para compartir, poner en común, jugar, proyectar, disertar, reparar, aprender, innovar, crear, intimar…

Incluso los espacios abiertos resultan recogidos en su intensa inmensidad. Transitar la blancura de un monte nevado, pasear junto al mar sintiendo la brisa fresca en la cara, caminar entre bosques sombríos y húmedos respirando sus aromas profundos… quizá guarecido/a con gusto bajo la ropa de abrigo y preservando con celo el propio calor.

En esta cadencia y en esta gama de color que da forma al invierno en nuestras latitudes, el ser humano se ha de acompasar con la Naturaleza;  cuanto más fluida es la danza y más compenetrado el paso, mayor es el bienestar y el beneficio para ambos protagonistas.

Observar. Observar desde la mirada; pero también desde el sentir, desde el instinto, desde la experiencia acumulada, incluso desde la razón y la lógica; desde la sincronía.

¿Qué nos ofrece espontáneamente el entorno hoy y aquí? ¿Qué tempos marca? ¿En qué dirección se mueve? ¿Qué necesidades íntimas despierta y qué necesita, a su vez?

Respetar y ser respetado/a. Dar y tomar en igual medida y, a la par, sin medir. Entregar y acoger. Avanzando y retrocediendo sin perder el contacto ni el compás.

Por supuesto, no podía ser de otro modo, al arrullo de esta energía habremos de acomodar todo lo referente a nuestro sustento físico y en concreto a la alimentación.

Para ello, pondremos el punto de mira en el reino vegetal y su ciclo vital, donde el periodo invernal se corresponde con el estado de semilla.

Las semillas representan el reducto de la vida, la joya en cofre guardada, la espera consciente, el saber estar en el anhelo confiado y paciente, la custodia de la energía creadora centrada y concentrada en sí misma. Corresponde al estado meditativo previo a una gran actuación, a la certeza y el aplomo de quien reconoce la propia esencia en toda su magnitud, sabiendo que, más tarde, tendrá ocasión de mostrar con esplendor su multipotencia.

Desde el prisma de esta reflexión enraizada en la tierra, estamos en el momento culmen de los alimentos en grano; alimentos-semilla. El gran tesoro de nuestras despensas que guarda en su interior el secreto y la promesa de la vida plena y exultante.

Tal es mi admiración por ellos que, a partir de aquí y a modo de homenaje, les brindaré en ofrenda las líneas que restan; confío que tal veneración sea celebrada repetidamente en las cocinas y las mesas a las que lleguen las propuestas que ahora planteo.

¡Vamos allá!

Expongo a continuación una selección de platos cálidos y variados para decorar la vista y el paladar mientras cuidamos con esmero la Salud. Elaboraciones sencillas al alcance de lo cotidiano.

Cómo era de esperar, comenzaremos con un entrante de cuchara; continuaré, después, con sugerencias diferentes en presencia, composición y sabor.

sopa
Sopa Invernal de Sarraceno

En una cazuela con un poquito de aceite se salteará 1 Cebolla (partida en medias lunas finas) con una pizca de Sal marina sin refinar, durante 6-8 minutos. Se añadirá Trigo Sarraceno (60gr) y se cubrirá con un litro de Agua. Calentar y dejar hervir 10 minutos. Entre tanto, poner a remojar una tira de Alga Wakame en un poco de agua fría durante 3 minutos, desmenuzarla y agregarla al puchero. Picar en tiritas las hojas tiernas de 1 manojo de Rabanitos y añadirlas a la sopa, dejando cocer 3 minutos más. Trocear al gusto los Rabanitos (la raíz) añadirlos y hervir otros 3 minutos. Condimentar con Vinagre de Umeboshi. Servir con unas gotas de Jugo de Jengibre y Cebollino picado al gusto.

Humus de Garbanzos

Lavar y remojar una taza de Garbanzos en 3 tazas de agua durante 12 horas junto con un trozo de Alga Kombu. Ponerlos a cocer en olla de presión y llevar a hervor sin tapar para espumar antes de cerrar la olla. Cocinar a presión durante 90 minutos. Agregar la Sal marina y cocer a fuego bajo 10 minutos más.

Entre tanto, picar en trocitos pequeños una Cebolla y un poco de Ajo y sofreírlos en 1 o 2 cucharadas de Aceite de Oliva virgen extra (o de Sésamo) a fuego suave y hasta que se doren ligeramente. A gusto, se puede condimentar con un poco de comino y/o tomillo. Una vez cocidos los garbanzos, escurrirlos bien y agregarlos al sofrito; mezclar y rehogar unos minutos. Batir el preparado junto con 1 cucharada de Tahín blanco, el zumo de ½ Limón y ½-1 cucharita de postre de pasta de Umeboshi. Ha de obtenerse una crema homogénea y densa. Rectificar el espesor con el caldo de cocción de la legumbre si hubiera quedado demasiado seco. Se puede servir con verduras de temporada hervidas al dente y/o con pan de pita.

hummus_garbanzos
Calabacín relleno

Lavar y cortar a lo largo ½ o 1 Calabacín (según tamaño). Con ayuda de una cuchara, se retirará con cuidado la parte interna, conservando el exterior a modo de caparazón; reservarlo. Trocear la pulpa extraída y mezclarla con Cebolla, Zanahoria y Setas Shiitake o Champiñón picados, con Mijo cocido y con 2 o 3 Avellanas picadas. Salar ligeramente y aliñar con unas gotas de Tamari, Aceite de Oliva virgen extra y Perejil fresco picado. Rellenar con el preparado los cascarones de calabacín reservados y hornear hasta que esté tierno. Se puede servir con un aliño ligero de Mostaza ecológica.

Quinoa con Salsa verde y Almejas

Lavar las almejas. Cocer la Quinoa en 2 medidas de agua por cada medida de quinoa, con un poco de Sal marina natural, durante 17-20 minutos. Preparar entre tanto la Salsa verde sobre un poquito de Aceite de Oliva virgen extra, con Ajo o Cebolla picados (según preferencia) una pizca de Harina (puede ser harina de arroz si se quiere evitar el gluten) Sal marina, Perejil fresco picado y el agua necesaria para darle cremosidad. Agregar las Almejas a la salsa y cocerlas el tiempo justo para que se abran. Servir la quinoa bañada con la salsa y las almejas. 

Si se prefiere, se puede prescindir de las almejas y poner en su lugar unos Espárragos Trigueros.

mousse
Mouse de Amasake de Arroz y Algarroba

Necesitaremos un tarro de Amasake de Arroz de unos 350gr. Lo mezclaremos en un puchero con Bebida de arroz (la mitad en volumen que de amasake) para ponerlo sobre el fuego. Agregar 1½-2 cucharadas de Polvo de Algarroba diluido en un poquito de bebida de arroz; mezclar y calentar hasta la ebullición. A la par, se disolverá 1½-2 cucharadas colmadas de Kuzu en un poco de Bebida de arroz fría y se agregará al puchero, removiendo constantemente mientras hierve 3 minutos. Batirlo hasta tener una consistencia homogénea y repartirlo en copas.

Se servirá espolvoreado con una mezcla de Algarroba y de Canela molida y sobre ella unas Almendras picadas y ligeramente tostadas en un cazo, cuidando que no oscurezcan.

Se puede acompañar con Compota de manzana cocinada con canela, un fondito de agua y una pizca de Sal marina y, por supuesto, sin azúcar ni fructosa.

Este pequeño recetario incluye fórmulas especialmente diseñadas para acompasar los ritmos del periodo más frío del año, con la intención de que al incorporarlas aporten al organismo fortaleza y protección frente a las inclemencias del medio.

Con su consumo regular y frecuente veremos reforzadas las capacidades de autodefensa y de adaptación del cuerpo promoviendo de este modo el bienestar físico, mental y emocional, pilares esenciales para instalar la propia vida en el fluir y en el disfrute.

Fdo: Dra. Paz Bañuelos Irusta

(Publicado en Vida Natural, Ed. Invierno/2016)